En los bordes de la ciudad, donde la distancia más profunda no es la geografía sino el silencio, algo empieza a cambiar.
Un equipo que comparte historia antes de ofrecer soluciones. Puertas que se abren porque alguien ya estuvo del otro lado.
Cuando la persona conoce sus derechos, el rol cambia. Y ese poder se contagia.
“Cuando la persona conoce que tiene derechos y conoce diferentes maneras de accionar, allí pasamos de ser víctima a sobreviviente. Porque no solamente tomo conciencia, sino que me empodero.” — Círculos Transformadores